Bienvenidos: Seamos diligentes en arraigarnos en Su amor

Para que habite Cristo en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Efesios 3:19

Acerca de Nosotros

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Somos una pareja apasionados por compartir las buenas nuevas de salvación a todos los que podamos. Creemos que el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones. Anhelamos que las personas sean perdonadas y restauradas por la sangre de Jesús derramada en la cruz. Así sus corazones serán llenos de ese amor (Romanos 5:5). Somos consejeros biblicos y a traves de este ministerio queremos ayudar y restaurar las vidas porque sabemos que hay una esperanza dentro de la problematica humana. Por su gracia y amor, Felipe y Santa

Tuesday, June 30, 2009

El valor que tengo

A veces tenemos una idea distorsionada de nosotros mismos, cuanto valor me doy.

A veces nos interesa demasiado como se ven los demás, cunato valor me dan.

Tengo que saber cómo me ve Dios, cuanto me valora.

Desde el punto de vista psicológico, puede decirse que:
Autoestima es la capacidad desarrollable de experimentar la existencia, conscientes de nuestro potencial y nuestras necesidades reales; de amarnos incondicionalmente y confiar en nosotros para lograr objetivos, independientemente de las limitaciones que podamos tener o de las circunstancias externas generadas por los distintos contextos en los que nos corresponda interactuar.
De aquí se desprende lo siguiente:
La Autoestima es una disposición, un contenido, un recurso natural en el ser humano.
La Autoestima es desarrollable.
La Autoestima sólo existe relacionada con la experiencia de la vida.
La Autoestima está relacionada con el hecho de estar conscientes de nuestras potencialidades y necesidades.
La Autoestima está relacionada con la confianza en uno mismo.
Existen necesidades reales y otras que no lo son aunque a veces así lo pensemos.
La Autoestima está relacionada con el amor incondicional hacia uno mismo.
Autoestima orienta la acción hacia el logro de los objetivos y el bienestar general.

Podemos tener limitaciones y a pesar de ello tener buena Autoestima.
Los eventos externos, las eventualidades, no necesariamente deben afectar nuestra Autoestima., al menos no de manera estable o permanente. Otros conceptos de Autoestima, relacionados de alguna forma con los que ya hemos expuesto arriba, sugieren que:
_ Es el juicio que hago de mi mismo.
_ La sensación de que encajo y de que tengo mucho por dar y recibir.
_ La convicción de que con lo que soy basta para funcionar; que no tengo que incorporar nada nuevo a mi vida, sino reconocer aspectos de mí que no he concientizado, para luego integrarlos.
_ La reputación que tengo ante mí mismo.
_ Es una manera de vivir orientada hacia el bienestar, el equilibrio, la salud y el respeto por mis particularidades.

Lo que el humanismo cree de la autoestima:
*Existe una fuerza primaria que nos impulsa hacia la vida.
*Esa fuerza posibilita la realización de las funciones orgánicas armónicamente.
*Esa fuerza nos permite desarrollarnos.
*Esa fuerza nos permite tener una organización, una estructura.
*Esa fuerza es responsable de nuestros procesos de funcionamiento, y tiene que ver
con nuestros pensamientos, nuestros estados emocionales y nuestros actos.

Amor y comprensión
Todos hemos sido creados con unas ciertas capacidades que hemos recibido de Dios, y con una necesidad básica de amor y comprensión.

En 1 Juan leemos: Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios.
Todo aquel que ama es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor (1 Juan 4:7, 8).

La necesidad de ser amado y comprendido forma parte de cada uno de nosotros. Cuando una persona no recibe amor y comprensión, se suscitan dificultades en su vida. Algunas veces, esas dificultades se vuelven dolorosas, de modo que la necesidad de amor llega a ser más importante que la vida misma.

Ser amado y comprendido son cosas esenciales para cada ser humano, y que la privación de esas cosas ha provocado graves dificultades, y ocasionalmente calamidades. ¿Qué sucede con aquellos que no han recibido esos importantísimos factores en sus vidas? Sabemos demasiado bien que el pecado ha arruinado incluso este aspecto de nuestras vidas en muchas ocasiones. Quizá algunos de nosotros proceden de hogares cristianos donde se daba el amor en gran medida, e incluso en hogares en los que Cristo no es conocido esté presente con frecuencia el amor. Pero sabemos que tristemente esté ausente de muchos hogares, haciendo las cosas muy difíciles para los niños que crecen en medio de tal ambiente. Éstos tienden a contemplarlo todo a través del color de sus experiencias.

Salmo 63:3, que dice: Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán. El versículo 1 dice: Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas.

Dios provee amor y comprensión a aquellos que han estado privados de lo uno y de la otra, no debido a lo que somos, sino debido a lo que Él es! Es Su misericordia, Su disposición favorable, lo que necesitamos más que todo, y Él nos la dará incluso si nadie más lo hace!

Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Hebreos 12:2, 3 Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.

Dios nos ha dado un ejemplo, y este ejemplo es el Señor Jesús. Aquí el énfasis recae en el andar práctico del creyente, y el Señor Jesús nos es presentado como un ejemplo. Hubo Uno, nuestro Señor Jesucristo que (lo digo con reverencia) estuvo satisfecho con la aprobación de sólo Uno.
El Salmo 88:18 dice: Has alejado de mí al amigo y al compañero, y a mis conocidos has puesto en tinieblas.
El Salmo 69:20 afirma: El escarnio ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado. Esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo; y consoladores, y ninguno hallé.

Te sucede, nos sucede, que a veces nos encontramos diciendo:
Nadie me comprende
Nadie me ama
No le importo a nadie
Todos me ignoran

Creo que a veces el Señor Jesús nos lleva, a ti, a mí, al punto en nuestras vidas en el que nos pregunta si estamos dispuestos a seguir si tan sólo tenemos Su aprobación y Su amor. ¿Cuál fue el gozo que fue puesto delante de Él, en Hebreos 12:2? Creo que fue el gozo de hacer la voluntad del Padre, y Él es un ejemplo para nosotros. Dios le privó en la cruz de todo posible consolador. ¿Para qué?

En parte, para mostrarnos que nuestro bendito Salvador podía pasar por todo aquello sin apoyos humanos. ¿Estamos dispuestos a ello? ¿Estás dispuesto a decir: Señor, tu amor y tu aprobación son suficientes? Yo no soy responsable de la falta de amor y comprensión que pueda haber experimentado en mi infancia, pero Dios me considera responsable como persona madura en lo que atañe a mi reacción ante tales experiencias, porque me ha dado todo lo necesario para capacitarme para vencerlas.
El hombre como criatura caída
El hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, desconocedor del mal, y que Dios pudo declarar el producto de Su obra como bueno en gran manera. Sin embargo, este hermoso estado de cosas persistió sólo por un tiempo muy breve, y el hombre introdujo el pecado en este mundo al transgredir la única prohibición que Dios le había puesto. El pecado se introdujo en la creación de Dios y estropeó todo lo que Él había hecho. Toda la creación ha padecido como resultado de la caída del hombre, su cabeza, pero el hombre, como ser más exaltado, ha sentido quizá el efecto de la misma más que el resto de la creación.

Es importante que cada uno de nosotros se dé cuenta de que hemos nacido en este mundo con naturalezas pecaminosas y caídas como resultado de la introducción del pecado en este mundo. David se refería a este hecho cuando dijo:
Salmo 51:5 En pecado me concibió mi madre.

Romanos 5:12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

Sabemos que todos hemos pecado y que tenemos una naturaleza pecaminosa, pero,
¿Nos damos cuenta de que el pecado ha llegado a cada parte de nosotros, como personas individuales naturales?

Muchos son conscientes de que hay diferentes tipos de personalidad, y que de una manera general todos podemos encuadrarnos en uno de esos diferentes tipos (o en una combinación de ellos).
Hay algunos que son muy trabajadores, disciplinados y buenos organizadores. Esas son las personas que pueden dirigir cualquier cosa, y que generalmente hacen mucho en este mundo.

Es indudable que esas cualidades les fueron dadas por Dios, y es correcto decir que habrían poseído esas cualidades incluso si no hubieran caído.

Pero esas personas suelen tener un aspecto negativo, porque a menudo son arrogantes e intolerantes con los demás. Pueden ser sarcásticas, y a menudo no trabajan bien con otros. Puede que lleguen a la cima del mundo de los negocios y que accedan a posiciones directivas, pero a veces no son queridas por sus subordinados.

Luego hay aquellas personas mucho más abiertas y amistosas, y que son lo que podríamos designar como personas orientadas a la gente. Son intuitivas, pueden sentir los sentimientos de los demás y reaccionar de una forma apropiada. Generalmente, tienen muchos amigos y caen bien. De nuevo, tenemos aquí un rasgo dado por Dios, y habría formado parte de ellos aparte de la caída.

La faceta negativa es que esas personas suelen tener un problema de autodisciplina, y encuentran difícil disciplinar a otros. Encuentran mayores dificultades para mantener puntualidad en sus compromisos, para gestionar sus asuntos de una manera ordenada, y para tomarse sus responsabilidades en serio.

Lo que vemos en las personalidades humanas, incluyéndonos a nosotros mismos, es en parte lo que Dios creó en Su sabiduría, y en parte lo que el pecado ha introducido.

Vemos belleza en la naturaleza, y reconocemos la obra de la mano de Dios, pero luego vemos la ruina que el pecado ha introducido. El hombre natural, sin la sabiduría de la Palabra de Dios, no puede relacionar esas dos cosas. Encuentra que el mundo es una mezcla de bien y mal.

Sólo la Palabra de Dios puede hacernos ver cómo esas cosas pueden coexistir en el mundo.
Esos aspectos negativos de nuestras personalidades forman parte del efecto de la caída del hombre. Cuando tiene que ver con nosotros mismos, ¿cuántas veces presentamos excusas diciendo, es que soy así?

La implicación es que se me tiene que aceptar como soy, porque así es como el Señor me ha hecho. Pero eso no es conforme a la Palabra de Dios.

Salmo 139:14, RVR97 Formidable y prodigiosamente he sido hecho..., y esto incluye nuestra constitución mental además de la física.

Sin embargo, los efectos del pecado son demasiado evidentes en nosotros, mental y físicamente. Deberíamos reconocer las capacidades con las que Dios nos ha dotado, pero nunca atribuir a la mano de Dios aquellas cosas que el pecado ha introducido en este mundo.

Tenemos que darnos cuenta de que incluso aquellas capacidades que Dios nos ha dado están afectadas por el pecado, debido a que nuestra naturaleza pecaminosa, indudablemente bajo el control de Satanás, emplea esas capacidades para el mal. En tanto que las capacidades mismas no son malas, se les puede dar un mal uso.
Supongamos que alguien tenga capacidad para las matemáticas. Como hemos visto, no hay nada malo con esta capacidad, e indudablemente fue dada por Dios. Pero Satanás, usando el pecado como palanca, quiere tomar esta capacidad y usarla para un mal fin.

Así, los hombres han empleado sus capacidades para la física y las matemáticas para construir bombas que tienen ahora la capacidad de destruir el mundo. Otro puede que tenga capacidad para la música, mientras que algunos que puedan no tener capacidad para la misma tienen sin embargo oído para apreciarla. Es indudable que esto es también parte de la bondad de Dios para con el hombre. Una vez más, el diablo usa la música para ocupar las mentes de los hombres con placer y para apartarlos de pensar acerca de cuestiones eternas. Es algo solemne que la primera mención de música en la Biblia tiene relación con la familia de Caín. Caín salió de delante de la presencia del Señor, edificó una ciudad y procedió a rodearse de todo lo que pensaba que le haría feliz, pero dejó a Dios fuera. Fue uno de los descendientes de Caín (Jubal) el que fue padre de todos los que tocan arpa y flauta (Génesis 4:21). Esto no significa que la música sea nada malo, pero subraya el hecho de que el pecado usurpa incluso aquellas cualidades que Dios ha dado, y nos lleva a usarlas para malos fines.

Tuesday, June 23, 2009

I. La Salvación

A. La naturaleza de la salvación

1. Las condiciones de la salvación

a. El Arrepentimiento - (griego metanoia, literalmente "cambiar de mente")

Significa volverse, cambiar: en el N.T. se refiere a volverse del camino del pecado. La paciencia de Dios nos lleva al arrepentimiento (2 Pedro 3:9) como también Su misericordia (Romanos 2:4). La necesidad del arrepentimiento para entrar en el reino de Dios es algo que el Nuevo Testamento afirma tajantemente (Mateo 3:8; Lucas 5:32; Hechos 5:31; 11:18; 26:20; Romanos 2:4).
Es un dolor verdadero por el pecado, acompañado de un sincero esfuerzo por dejarlo. Significa literalmente “un cambio mental o de propósito”. El Espíritu Santo ayuda a la persona mediante la aplicación de la Palabra en la conciencia; influyendo en el corazón y fortaleciendo la voluntad y la determinación de apartarse del pecado.


b. La Fe - (griego pistis)

La fe es el medio por el cual la gracia de Dios es otorgada al creyente que confía en la obra de Jesús en la cruz (Efe. 2:8). Sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6). Es por fe que vivimos nuestra vida de cristianos, "El justo vivirá por la fe" (Habacuc 2:4; Romanos 1:17).

Significa creencia y confianza. Es el asentimiento de la mente o intelecto, y el consentimiento de la voluntad.
Intelecto – es creencia en ciertas verdades reveladas, relativas a Dios y a Cristo.
Voluntad – es la aceptación de estas verdades según dirigen los principios de la vida.


2. La Conversión - (griego epistrophë = volverse a)

Indica la acción de volverse del mal hacia Dios (Hechos 3:19). Se produce mediante la cooperación armónica de las actividades divinas y humanas (Filipenses 2:12,13, Jeremías 31:18, Hechos 3:26; Hechos 3: 19; 11:18)

3. Regeneración (gr., paligguenesia, nacimiento)

Tiene como su idea básica nacer de nuevo o ser restaurado. Aunque la palabra es en realidad usada solamente dos veces en el NT (Mateo19:28; Tito 3:5), muchos pasajes sinónimos sugieren su significado básico. Términos relacionados son nacer de nuevo (Juan 3:3, Juan 3:5, Juan 3:7), nacido de Dios (Juan 1:13; 1Juan 3:9), dar vida (Efesios 2:1, Efesios 2:5), y renovación (Romanos 12:2; Tito 3:5). La rege-neración es el cambio espiritual realizado en los corazones de las personas en las que su naturaleza pecaminosa innata es cambiada y por la que ellas son capacitadas a responder a Dios en fe.

La regeneración es, por lo tanto, un acto de Dios a través de la agencia inmediata del Espíritu Santo operativo en el ser humano (Colosenses 2:13), originando en él una nueva dimensión de vida moral, una resurrección a nueva vida en Cristo. Esta nueva vida no es meramente un estado neutral que resulta del perdón de pecado, sino una implantación de la justicia de Cristo en el humano, por el cual él le da vida (Juan 5:21), es engendrado (1Juan 5:1), hecho una nueva criatura (2Corintios 5:17), recibe una nueva vida (Romanos 6:4) y la naturaleza divina (2Pedro 1:4).